Ahora lo pienso y reconozco que se me fue la
pinza. Soy demasiado impulsivo y cuando el Doctor nos ofreció la posibilidad
de iniciar el procedimiento en menos de
un mes, yo lo acepte.
En un mes elegimos donante, se nos asigno una
gestante y se programo el día de la FIV.
Solito, con mis maletas, mis 10.000 km y mi
correspondiente acojone, me plante en la clínica en mi particular
“descubrimiento”.

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